L  A   E  S  P  A  D  A
" Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios..."  Efesios 6:17.
 

       

 

 

  Página Principal.

 Ir a Pensamientos.

 

 LA DESIDIA Y NUESTRA SALVACION

  

La desidia es la ruina de muchos hombres, y la causa de su fracaso en tener éxito en la vida. Es también una de las formas en que Satanás trabaja para hacer que los hombres no sirvan a Dios como debieran. Esto me recuerda el siguiente cuento: no se quien lo escribiría originalmente.
 
Se dice que un hombre que soñó que una vez que estaba de pie en medio de una gran muchedumbre de espíritus malos, con Satanás, su señor, sentado en su trono. El archienemigo de la humanidad estaba buscando alguna nueva forma con la cual engañar, atrapar y conducir a la ruina eterna las almas de los hombres.
 
“¿Quién?, exclamo el rey de los espíritus malos desde su trono, irá a la tierra y persuadirá a los hombres, para que lleven a cabo las ruinas de sus almas”. Uno de los espíritus de las tinieblas ofreció ir voluntariamente y al preguntársele como haría su trabajo, replico, “Iré y les persuadiré de que no hay Dios”. Satanás contesto: “eso nunca podrá ser; porque tu nunca podrás persuadir a la mayoría de los hombres que no hay Dios. Pueden negarlo de sus corazones siempre, pero en lo profundo de sus corazones siempre creerán que hay Dios; por que la voz de Dios habla dentro de su misma naturaleza”.
 
Entonces surgió un segundo espíritu, y dijo: “Yo iré”. Cuando el príncipe de los demonios le pregunto sobre su plan, dijo: “persuadiré a los hombres de que no hay cielo”. “No”, replico Satanás, “eso no podrá ser tampoco; por que los hombres esperan una vida futura. Los instintos de sus corazones les conducen a esperar el país feliz de donde nosotros caímos para siempre”.
 
Surgió un tercer demonio con este plan, “yo persuadiré a los hombre de que no hay infierno”. “No”, dijo el diablo; “tu plan no tendrá efecto. Tu no puedes persuadir a los hombres de que no hay infierno. Es mucho sufrimiento que hay en el mundo. Y muchos remordimientos de conciencia entre los hombres para que crean eso. Debe haber otro plan, algo que llegue a todos los hombres, de todas las edades, en todas las condiciones y de todas las creencias”.
 
Fue entonces cuando un cuarto espíritu surgió y murmuró a Satanás, “Yo iré, y les diré que no hay prisa; mañana habrá tiempo”. “Ve”, exclamo el malo, “¡Y mi presencia sea contigo!”.
 
El hombre con frecuencia obtiene la idea de que puede dejar para mas tarde cosas que necesitan hacerse inmediatamente, y que por hacerlo así, no habrá ningún perjuicio. Que no habrá ninguna diferencia en el resultado final. Esto puede ser que sea cierto en algunas cosas, pero en los asuntos espirituales la mayoría de las cosas tienen cierta urgencia que no puede negarse, ni dejarse para más tarde.
 
Mañana puede ser demasiado tarde para mucha gente. Puede ser que se cambien a otro lugar y perdamos contacto con ellos. Inclusive puede morirse y así perder la oportunidad de obedecer al Señor. Sí, estamos hablando de la salvación del alma, hay una gran urgencia para esto. ¿Por qué sentarse sin hacer nada hasta que es demasiado tarde para hacer algo? Jesús dijo que el alma es mas valiosa que el universo entero, Mateo 16:26.
 
Necesitamos ser extremadamente cuidadosos para que no dejemos pasar demasiado tiempo. Permítame sugerirle que leamos 2 Reyes 7:3-11. Especialmente el verso 3, donde los leprosos se dan cuenta que hubo algo que ellos pudieron hacer a favor de si mismos. Entonces leamos 1 Corintios 15:58 y Apocalipsis 2:10. Estemos todos y cada uno ocupados para el Señor, constantes y continuamente.

 

Por: Jack Gilliland. (Traducido). Tomado del boletin "El Restaurador" Odessa, Tx. Octubre de 1977.